¿En qué punto debemos comer la carne de vacuno?


Se abre el debate. ¿En qué punto te gusta comer la carne de vacuno? ¿Poco hecha, muy hecha o en su punto? Todo el mundo tiene su preferencia, ya que el sabor y la textura cambian dependiendo del punto de cocción.

Hoy nos proponemos repasar las diferencias de comer la carne de vacuno en sus diferentes puntos 🙂

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carne poco hecha

¿Se te hace la boca agua pensando en el sabor y la textura de la carne cuando está rosada en su interior y sellada por fuera? Entonces deberías saber que la carne de vacuno es una de las pocas (prácticamente ninguna más) que permite su consumo en crudo.

Durante su preparación, la temperatura de cocción del interior de la carne no supera los 55 grados. Con este punto se mantienen mejor los sabores y la textura. Y, además, se conserva el estado de las vitaminas y nutrientes que incluye la pieza perfectamente.

Carne muy hecha

¿Eres más bien de los que les gusta la carne muy muy hecha sin rastro de carne rosada en su interior? Este punto de cocción también tiene sus ventajas, ya que al cocinarla a una temperatura más alta, se facilita la digestión.
Sin embargo, con una cocción muy alta se pierden nutrientes, ya que se disminuye el número de vitaminas y se elimina parte del valor biológico de sus proteínas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El equilibrio del punto medio

Si eres de los que pide la carne al punto estás de suerte. Y es que la cocción media permite que la carne de vacuno no quede muy cruda ni muy hecha continuando jugosa. Además, su cocción se realiza a unos 60 grados, lo que garantiza su facilidad de digestión y la conservación de todos sus nutrientes.
Elijas como elijas la carne de vacuno, recuerda que es una fuente fundamental de proteínas para tu organismo.

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